Casas Rurales con Encanto

Más sobre Pitigliano. La Fortaleza de los Orsini y la "Pequeña Jerusalén".

Intento cumplir con mi promesa de abundar sobre Pitigliano, esta asombrosa localidad de origen etrusco y de aspecto medieval erigida sobre la planicie de una inmensa roca de toba volcánica, situada en un área del territorio de Maremma, conocida como "Las ciudades de Toba" e integrada en la Reserva Arqueólogica de dicho territorio. Imaginaos el grado de interés cientifíco, histórico y arquitectónico que alcanzan ese áerea y la propia Pitigliano para merecer ser catalogada como reserva en una región como Toscana, que ya en sí misma conforma, quizá, el mayor museo al aire libre existente en occidente.
Por su perfecta posición estratégica natural, el pueblo fue transformado en ciudadela desde la Alta Edad Media. Para ello, bastaba con fortificar su único lado de acceso, el del este, ya que la propia roca ya amurallaba los otros tres. A ello se dedicó la familia Aldobrandeschi, que entre los siglo IX y finales del XIII, estableció su feudo en el área. Seguidamente, Pitigliano pasó, por la vía de dote matrimonial de Anastasia degli Aldobrandeschi, a manos de la poderosa dinastía romana de los Orsini, al contraer nupcias con Romano Gentile Orsini, quienes para convertir la ciudadela en inexpugnable fortalecieron ese al lado mediante la construcción de un fortaleza descomunal que linda con un palacio no menos importante. Los Orsini, al igual que la República de Siena, eran partidarios de los Güelfos (leales al Emperador), por lo que al poco de apoderarse de Pitigliano, se sucedieron las guerras de poder entre estos y el bando Guibelino (partidarios del papado) representado fundamentalmente por Florencia y sus aliados. Tras alcanzar un acuerdo con la cercana República de Siena, también güelfa, juraron "por su cádaver" que nadie iba a arrebatarles la codiciada Pitigliano, por lo que encargaron nada más ni nada menos que al arquitecto Antonio da Sangallo "El Joven" el proyecto de readaptación y consolidación de la fortaleza, de acuerdo con las exigencias de protección de sus dominios en una época en la que Florencia se enfrentaba a Siena con la máxima violencia.
Da Sangallo englobó la antigua muralla y los tres torreones redondos existentes en una cinta más amplia con dos grandiosos baluartes laterales. De esta manera, sin necesidad de demoler lo ya construido, consiguió crear una línea defensiva no solo compacta sino estéticamente marvillosa. Pese a ello, a principios del siglo XVI, hubo que restaurar la fortaleza como consecuencia de los encarnizados ataques de los Borgia contra los Orsini. En la segunda mitad de ese siglo, Pitigliano, al igual que todo el territorio, pasa a poder de Florencia gracias a la intervención del Reino de España (Felipe II) a favor del poder de los Medici en Toscana.

Por otra parte, a comienzos del siglo XVI, empieza el flujo de hébreos asentados hasta entonces en los Estados Pontificios, que alcanza su apogeo en el terrible periodo de persecución instigado por la Contrarreforma. La población hebréa en Pitigliano llega a ser del 10% de la totalidad de sus habitantes. Los hebréos se integran perfectamente en Pitigliano y la convivencia de las dos culturas es óptima. Con el tiempo, aportan una serie de mejoras ecónomicas, sociales y culturales, como por ejemplo, la fundación de la Universidad Judía de Pitigliano, en una localidad en la que si había una escuela ya era mucho decir... Además, tras construir su propio y pequeño barrio en la localidad, habían edificado una Sinagoga bellísima, con fachada en estilo rococó (1598), así como un cementerio precioso y una serie de establecimientos y de tiendas kasher, construidas en las callejuelas subyacentes a la Sinagoga, excavando los locales en la roca de toba volcánica. Así fue como hasta la Segunda Guerra Mundial, Pitigliano era también conocida como la "Pequeña Jerusalén". Durante ese último período de persecución, deportación y masacre del pueblo hébreo, muchos ciudadanos de Pitigliano y los de los pueblos cercanos se jugaron la vida para esconderlos y salvarlos del alcance del Ejército de Ocupación Alemán en Italia y del colaboracionismo del régimen. Desgraciadamente, la mayoría no consiguió escapar del horror, pasando a engrosar las cifras abismales de víctimas del Holocausto.
Transcurrido el periodo de desolación de la posguerra, se empezó a reconstruir en Pitigliano todo el patrimonio cultural legado por los hébreos, de tal modo que actualmente está de nuevo en pie y se puede visitar de la misma manera que en los hermosos tiempos de perfecto entendimiento entre ambas culturas y, por consiguiente, de enriquecimiento mutuo. Además, en fechas recientes, se ha inaugurado el Museo de Arte y Cultura Hebréa, anexo a la Sinagoga.

Según tengo entendido, en Pitigliano quedan todavía algunos hebréos. Espero que si alguno de ellos lee esta página tenga la seguridad que muchos de nosotros, independentemiente de la generación o cultura a la que pertenezcamos, llevamos su dolor en corazones que no cesan de estremecerse.

Sylvia

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