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Pisa. La Iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri

No me gustaría despedirme de Pisa sin compartir antes con vosotros lo que he llegado a saber sobre esta emblemática Iglesia, no sólo por haberla visitado varias veces, así como la impresionante plaza que la alberga, la Piazza dei Cavalieri, sino por lo que he averiguado, buscando pisanos de pro para que me transmitieran sus conocimientos sobre la misma, consultando libros de arte y de historia y demás fuentes de información que han ido surigiendo.

La Iglesia está dedicada a Santo Stefano (San Esteban), patrón y protector del "Sacro e Militar Ordine di Santo Stefano".
La Orden Militar de Marina de los Caballeros de Santo Stefano se estableció en 1561 por voluntad del entonces Duque de Toscana, Cosimo I de' Medici.
En términos oficiales, la Orden se fundó para defender las costas de Toscana de la piratería saracena, para repeler los ataques de la armada turca y para defender los fundamentos y el espíritu de la Cristiandad en el Mediterráneo.

Cuando Cosimo I subió al poder, la organización de la Marina Militar de Toscana se encontraba en un estado de franca decadencia. De hecho, el gobierno tenía que recurrir a los servicios de los mercenarios, tanto de los oficiales como de la marinería, cada vez que se encontraba en la necesidad de echar a la mar el número de unidades de la flota que correspondiera en cada caso.
No obstante los compromisos contraídos por los mercenarios, los resultados dejaban mucho que desear, fuera por una generalizada falta de escrúpulos o por intentar arriesgarse lo menos posible en batallas que ni les iban ni les venían. A todo esto, si algún barco sufría daños irreparables, el Almirante de la flota en cuestión (también mercenario) tenía que reembolsar al gobierno de los Medici el importe de la embarcación que se hubiera perdido.
Ante semejante situación, Cosimo I llegó a la conclusión que tenía que organizar un cuerpo de marinos de guerra, cuya profesionalidad y lealtad a la corona fuera intachable.
Así se instituyó la mencionada orden militar, formada por los vástagos de la mejores familias toscanas con vocación militar y marinera, quienes tras un largo y complejo proceso de formación se iban incorporando a la Orden.

La Orden llegó a tener una flota enorme: 22o galeras; 38 galeones, disponiendo de unos 750 cañones, y llegando a estar compuesta por 34.000 militares, 1.300 marineros y más de 4.000 remeros.
Consiguieron capturar más de 200 embarcaciones turcas, entre naves y galeras, que durante siglos habían estado pululando por el Mar Tirreno, sembrando el terror y causando todo tipo de desmanes.
También participó en la Batalla de Lepanto, al mando de 12 embarcaciones, contribuyendo decisivamente a la victoria. Además, acudieron en ayuda de Malta y lucharon denodadamente en la guerra de Candia, en la guerra contra el Imperio Otomano, en la guerra de Corfú y en las
campañas de Dalmacia y Negroponte.



Como es natural, semejante cuerpo privilegiado de la marina militar tuvo su propia plaza en Pisa, cuyos espléndidos palacios actúaban como sedes de la Orden a distintos efectos y, también, su propia iglesia, cuyo exterior me ha dejado impresionada por la perfección de su trazado - Vasari ¡cómo no! - su sobriedad y elegancia, mientras que el interior es como para quedarse estupefacto, no sólo por su cuidada y refinada acumulación de obras de arte sino por la comunión estética existente entre el carácter sacro, propio de un lugar de culto, y el carácter netamente militar que asoma y redunda por doquier.
La construcción de la Iglesia di Santo Stefano dei Cavalieri data de 1565 y hasta mediados del siglo XVIII, aproximadamente, no dejaron de incorporarse valiosas obras de arte, entre ellas, dos de los mejores órganos existentes en Toscana ¡que ya es decir! y lo más excepcional de todo: los trofeos de guerra capturados por la Orden en las múltiples batallas en las que participó.
Desde la bandera turca, conquistada de la nave almirante de la armada otomana, hasta un montón de estandartes de naves enemigas de distintas nacionalidades, así como impresionantes objetos decorativos procedentes de las embarcaciones tomadas.

Otras iglesias importantes de Toscana pueden competir en belleza con la de Santo Stefano dei Cavalieri, pero no con su insólito espíritu ni con su deslumbrante ornamentación épica, tan soberbia como cargada de historia.

Sylvia

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