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Maremma. "Las ciudades de toba volcánica": Pitigliano


"Las ciudades de toba volcánica" en el territorio toscano de Maremma están incluidas en una de las cuatro zonas en las que se divide dicho territorio. Pertenecen a la llamada "Zona de la toba volcánica"(en italiano: "L'area del Tufo"). Las otras tres son: "Las colinas metalíferas", "La Costa d'Argento" y Grossetto (capital del territorio de Maremma), que comprende tanto su área territorial como su espléndida zona costera.


Maremma, cuya extensión abarca la costa de Toscana desde el norte de la provincia de Grosseto hasta la línea fronteriza que se parte más meridional establece con la región de Lacio, constituye en sí misma una experiencia única, especialmente a causa del estado prácticamente impóluto de la naturaleza que conforma el territorio (cuenta con unas 40.000 hectáreas de reservas y parques naturales protegidos), de su costas privilegiadas - de las que una parte importante sigue afortunadamente sin ser víctima de la masificación turística - del estupendo estado de conservación de las poblaciones medievales del interior, así como por la ingente cantidad yacimientos arqueólogicos de la prehistoria y etruscos, fundamentalmente. Hasta el punto que varios de esos lugares se han incluido en una vasta Reserva Arqueológica, que ha merecido la calificación de "Patrimonio Artístico de la Humanidad" por parte de la UNESCO.


Llevo muy pocos días en Maremma y tras un breve paso por Grosseto, me he dirigido directamente hacia el interior de su zona costera, donde a unos 50 kilometros se encuentra la reserva arqueológica de "Las ciudades de toba volcánica". El hecho de haber elegido a Pitigliano como mi primera experiencia en el territorio de Maremma, es una forma de rendir un pequeño homenaje a mi buen amigo Giuseppe Cherubini, natural de esta localidad, actualmente afincado en España. A través de la nostalgia que me ha ido transmitiendo a lo largo de los años con los recuerdos de su tierra, ha brotado en mí una especie de necesidad por descubrir con mis propios ojos los singulares lugares en los que transcurrió su infancia y adolescencia.


El primer gran impacto fue el que experimenté al divisar la localidad de Pitigliano, quizás la más emblemática de las otras dos, Sovana y Sorano, que junto a sus inmediaciones, están comprendidas en dicha reserva arqueológica.
Pitigliano está erigida, a más de 300 metros sobre el nivel del mar, sobre la planicie de un promontorio de toba volcánica. Tal es la perfección de la silueta de la que fuera importante ciudadela - desde la antigüedad y hasta el siglo XVI fue constante motivo de contienda por parte de las distintas civilizaciones y, después, gobiernos que conformaron el ordenamiento político de Toscana- que su magnífica arquitectura medieval da la sensación de haber surgido de la enorme roca en la que está enclavada.

La antigua ciudadela está configurada por un entresijo de callecitas zigzagueantes flanqueadas por edificaciones medievales. Al paso por ellas y por sus distintas plazuelas y plazas, se van descubriendo edificios monumentales de gran talla artística, como su soberbia Catedral de planta románica con fachada reconstruida en estilo barroco, el imponente viaducto del siglo XVI y uno de los castillos y fortalezas más grandiosos que os podías imaginar: el Castillo de los Orsini, cuya imponente parte fortificada está al otro lado, junto al precipicio del promontorio rocoso.

Junto a la base del barranco discurren los ríos Lente y Meleta que forman un área inmersa en una vegetación densa y agreste que, unida a la contemplación de la altiva ciudadela medieval y de los paseos por las vie cave , los senderos de muros altísimos que los etruscos excavaron en la roca para poder subir y bajar del que entonces fuera uno de sus principales asentamientos en Maremma, así como para guarecerse en ellos en situaciones de guerra, constituyen una vivencia interesantísima que te transporta a tiempos de un lejanía imposible de experimentar si no es a través de una permanencia activa en estos parajes, por breve que sea.


Antes de terminar esta breve introducción a Pitigliano, en la que tendré que ahondar, pues por cuestiones de espacio se me queda en el tintero el hablaros detenidamente de muchos monumentos y de efemérides históricas, que considero indispensables para que os hagáis una idea del calibre de esta joya de población, os recomiendo que si ya estáis por la zona no dejéis de visitarla y de comer o cenar en la "Osteria del Tufo Allegro", un restaurante espléndido excavado en la roca de toba volcánica. Fijaros si se come bien que está recomendado por la guías "Michelin" y "Gambero Rosso". Os servirán las sabrosas especialidades de la zona, preparadas con delicadeza y refinamiento y tendréis también ocasión de probar uno de los vinos más exquisitos de Maremma: "Il Bianco de Pitigliano": Blanco y en botella... como la belleza de la emblemática ciudadela medieval que os propongo incluir en vuestra visita a Maremma y de la que prometo daros una serie de informaciones ¡que os van a dejar boquiabiertos!
Sylvia


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