Casas Rurales con Encanto

Certaldo: a la memoria de mi amigo Juan José

La página de hoy constituye un modesto homenaje a mi entrañable amigo Juan José, quien falleció ayer por la tarde en Madrid, siendo todavía un hombre joven.

Estoy aún bajo el shock de la terrible noticia, pero en honor a su memoria voy a intentar escribir estas líneas lo más ordenadamente posible. Juan José amaba profundamente Italia y, cómo no, Toscana. Había realizado numerosos viajes a este maravilloso país y cuando regresaba a Madrid ya se disponía a preparar minuciosamente el próximo viaje que haría. Además de abogado, ejercía como "dilettante" en distintos campos relacionados con el Arte. Para no extenderme mucho, os diré que tenía en su casa uno de los mejores "Presepe Napoletano" ("Nacimiento Napolitano") que hay actualmente en Madrid. Con figuras y elementos originales del Settecento (siglo XVIII) lo había ido construyendo pieza por pieza, buscando y rebuscando en todos los anticuarios. Allá donde supiera que había la posibilidad de adquirir una pieza auténtica y especialmente interesante, se dirigía Juan José con una emoción que le traspasaba los poros.

Además, como gran amante de la literatura italiana que era, la ciudad de Certaldo intentará ser, desde estas líneas, un homenaje acertado en su memoria.

Certaldo es una ciudad medieval, pequeña, preciosa e interesantísima, situada en la cima de una colina en el territorio de Chianti, a muy poca distancia de San Gimignano.
Esta divida en dos sectores: Certaldo Alto y Certaldo Bassa. El primero, es el más antiguo y está rodeado de murallas fortificadas, lo que le confiere un carisma medieval indiscutible. Certaldo Bassa, es más moderno y podría considerarse como su centro mercantil e industrial.
En el siglo X, Certaldo era un fortaleza que se hallaba en poder de los Condes Alberti. Casi tres siglos después, Florencia ordenó que apresaran (¿?) al Conde Alberto degli Alberti. Los florentinos se quedaron con el castillo y después de la destrucción de la cercana y legendaria Fortaleza de Semifonte, Certaldo pasó a estar bajo la jurisdicción florentina.

El 21 de Diciembre de 1375, falleció en Certaldo, a los 62 años, Giovanni Boccaccio, donde también recibió sepultura. Se sigue ignorando y especulando sobre cuál fuera su lugar de nacimiento, pero su padre había nacido aquí y Boccaccio, ya muy enfermo, pasó sus últimos años de vida en la que fuera su casa paterna.
A grandes rasgos, para no cansaros os voy a relatar unos cuantos datos de su vida, que fue tan ajetreada como interesante.
Su padre, un conocido banquero florentino, intentó encauzarle sin éxito por caminos más conservadores, que pasaron desde un aprendizaje en la oficinas de su Banco en Nápoles hasta pretender que estudiara Derecho Canónico en la Universidad de esa ciudad. Como su vocación literaria era irreversible, su padre confió su tutela a Roberto de Anjou, entonces Rey de Nápoles, de quien era amigo personal, y éste le introdujo en los círculos literarios más selectos de Nápoles, para que recibiera una excelente formación "stilnovista". Allí conocería a Fiametta, la que fuera el gran amor de su vida, pero Fiammetta era casada por lo que, aunque mantuvieron una larga y apasionada relación amorosa, llegó un momento en el que tuvieron que distanciarse. En el siglo XIV no se podía pretender más.

Gran parte de su obra poética, más una pequeña parte de su producción narrativa, están dedicadas a Fiametta. De ellas, las más destacables, en mi opinión, son: "La Amorosa Visión" y la "Elegía de Madonna Fiametta".
El archiconocido y genial "Decamerón" lo escribe cuando ya pasa a residir a Florencia, entre 1349 y 1351, aproximadamente. Precisamente en ese último año se trasladaría a vivir a Padua, donde conocería a Petrarca de quien sería amigo íntimo hasta la muerte de éste, en 1374.

En Certaldo Alto podéis visitar su casa paterna, conocida como "Casa del Boccaccio" que hoy en día es una Biblioteca- Museo. En la sección antigua de la Biblioteca hay una colección de libros valiosísimos y preciosos relacionados con su vida y obra.

La Iglesia de S. Jacopo y S. Filippo, donde al parecer fue enterrado, conserva un espléndido busto de mármol, del siglo XVI, dedicado a él y su lápida mortuoria.

Hay que tener en cuenta que Certaldo, como toda Toscana y el resto de Italia, no sólo estuvo envuelta en batallas y guerras territoriales que se prolongaron hasta su Unidad, en 1861, sino que, más concretamente, Certaldo fue brutalmente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que, aunque se repararon o incluso se reconstruyeron a la perfección los edificios originales afectados, hay determinadas cosas que, lamentablemente, han desaparecido.

Tampoco os perdáis el imponente Palazzo Pretorio, que fuera la residencia de los antiguos magistrados de Florencia que gobernaban la ciudad. El gran edificio data del siglo XII y fue reconstruído en el XV. La fachada, profusamente ornamentada con escudos de armas, constituye en sí misma un espectáculo del que resulta difícil apartar la mirada. En el interior hay un montón de obras de arte espléndidas: Desde hallazgos arqueológicos etruscos y romanos, hasta una magnífica colección de frescos, y lo que se considera su obra más valiosa: El "Tabernáculo del Ejecutado" de Benozzo Gozzoli.

Cuando os entre hambre, os puedo recomendar el restaurante en el que estuve comiendo el sábado pasado. "La Saletta", en Certaldo Alto. "La Saletta" es una estructura anexa a una famosa pastelería, regentada por la misma familia. Es pequeño y está decorado con mimo y delicadeza exquisitas. La cocina es creativa, pero está basada en antiguas recetas toscanas. La carta de vinos es extraordinaria: Tan extensa como selecta. Los mejores vinos de Chianti y de Chianti Classico están ahí.

Si os apetece o podéis gastaros algo más de dinero, la otra gran alternativa es la "Osteria del Vicario". También está en Certaldo Alto. El restaurante está alojado en un bellísimo edificio del siglo XIII. De carácter exclusivo, la cocina es refinada y tradicional de Toscana y los vinos son excelentes. Si hace buen tiempo, no dejéis de comer en su preciosa terraza panorámica.
A vosotros, hasta muy pronto, pues yo sigo aquí.
De mi amigo Juan José no puedo despedirme. El corazón no sabe medir el compás de las esquelas.
Sylvia








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