Casas Rurales con Encanto

Torrita di Siena

Dentro de poco iré a visitar otra zona de Toscana, llamada Casentino que, por lo que me han contado también es maravillosa. Pero como estoy tan a gusto en "Villa Vignacce", y está tan bien situada, podré visitar esa comarca perfectamente desde aquí.
Ahora bien, no quiero dejar de hablaros de Torrita di Siena, donde pasé al día de ayer junto a unas chicas de Sevilla, África y Carmina, que están de vacaciones en Valdichiana.

Las conocí el viernes pasado mientras estaba de compras en Bettolle, en uno de sus estupendos outlets donde a muy poco precio encuentras ropa, calzado y complementos preciosos de las mejores firmas italianas.

Las oí hablar en español, con un marcado acento sevillano. Me acerqué a ellas y enseguida hicimos tan buenas migas que el sábado estuvimos comiendo juntas en mi apartamento de "Villa Vignacce" (se quedaron tan encantadas que lo más probable es que se trasladen aquí en cuanto quede un apartamento libre en la villa) y ayer nos fuimos las tres de excursión. Son hermanas, muy simpáticas e inteligentes. África es traductora y Carmina, decoradora.
Como no nos apetecía madrugar, quedamos a media mañana y nos fuímos para Torrita de Siena en el coche que han alquilado en Toscana. ¡Qué gusto un día entero sin conducir!.
La ciudad, pequeña y medieval, situada en una colina al oeste de Valdichiana, en la provincia de Siena, es una verdadera delicia. Con una antiquísima historia tras de sí, está estupendamente conservada y, por suerte, alejada de las habituales rutas turísticas.
Tenía especial interés en conocerla no sólo por ser la ciudad natal de Ghino di Tacco, mi héroe medieval favorito, de quien ya os hablé en la página dedicada a Radicofani.
Mis nuevas amigas aún no habían tenido la oportunidad de saber de él y, en cuanto les conté lo que he ido descubriendo a cerca de ese fascinante personaje, les entró una curiosidad enorme, a parte de troncharse de risa conmigo por lo "enganchada" que estoy con un caballero del siglo XIII...
En Torrita de Siena, tuvimos la oportunidad de conocer los orígenes etruscos y romanos de la ciudadela, así como los distintos asentamientos de esas civilizaciones encontrados en la zona.
Por otra parte, supimos que, en el siglo XI, Torrita se encontraba en poder la Abadía de Sant'Antimo, pasando, en el siglo XIII, a manos de los Condes de Scialenga y cayendo, en ese mismo siglo, bajo el poder de la República de Siena.
Como veréis, empezando por los monjes, aquí todos estaban a la gresca con tal de adueñarse de la ciudadela.

Cuando Siena se había hecho con el poder, se produce la rebelión del aristócrata ghibellino Ghino di Tacco quien se pone al frente de las tropas leales.
Atacan la fortaleza en dos ocasiones y luchan ¡nada más ni nada menos! contra el ejército regular de la República de Siena. Como es natural, tras esas gestas, Ghino es objeto de una persecución implacable.
Después de muchas peripecias (ya sabéis que se había convertido en el salteador de caminos más famoso de Toscana) le capturan y le ejecutan en la Plaza Mayor de Siena en 1285.
Además de la épica, nos encantó también saber de una secular tradición lúdica de Torrita: " Il Palio dei Somari" (la carrera de los burros) que procede de la misma forma que "Il Palio de Siena", sólo que en formato pequeño y con los hombres del pueblo, con vestimenta medieval, cabalgando en burro en lugar de a caballo. Se celebra con grandes festejos en el mes de Marzo.

En el mes de Junio, tiene lugar otro acontecimiento: "El Festival de Blues de Torrita di Siena", en el que participan reputados instrumentistas internacionales que vienen hasta de Nueva Orléans.
Antes de que cerraran la preciosa Iglesia de Santa Fiora y Lucilla, de entre los siglos XIII y XIV, entramos en ella y estuvimos un buen rato contemplando sus obras de arte y, especialmente, "Il Sangue del Redentore" de Donatello, de una belleza única.

Un último paseito por Torrita y, luego, a cenar al "Asso", situado a las afueras, rodeado de campo, en una hermosa y antiquísima casona.
"Asso" es uno de los pocos restaurantes de Valdichiana cuya especialidad es el pescado.
La larga continuidad de su prestigio se basa en la frescura de sus pescados y en su excelente preparación. Como las tres teníamos unas ganas locas de saborear productos de mar, nos lanzamos a la mesa como leonas. Yo tomé unas deliciosas "linguine alle vongole" (unos tallarines estrechitos con almejas) y después un lenguado a la parrilla que se salía del plato. No sabría deciros si por lo fresco que estaba o por lo grande que era.
Nos recomendaron un blanco de la casa, joven y afrutado, que acompañó divinamente la cena.
Con postre (un tiramisú casero y delicado) y café , pagamos unos 100 euros entre las tres.
Contentísimas, emprendimos camino de vuelta. Mis amigas me dejaron en "Villa Vignacce" y hoy
hemos vuelto a quedar en Bettolle para seguir arrasando con los outlets...
Sylvia

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